Miércoles pasadas las once de la noche, los dos tirados en el sofá delante de la caja tonta. Los ojos bajando y subiendo el cierre, en ese momento previo al sueño.
¡¡¡ AH !!!! un grito nos sobresalta, nos miramos perplejos, será algún grupo de chavales con alcohol en las venas que acaban de terminar el botellón o será algo más grave. Se asoma ella y ve correr a una mujer que al intentar subir unas escaleras se tropieza por la precipitación.
-Cariño están pegando a una mujer-
-No jodas, llamamos a la policía, quitate de ahí, dejame ver- Salgo a la terraza y veo un coche que arranca a toda prisa haciendo chirriar las ruedas. Lleva las luces apagadas y en su interior a dos personas. No logro distinguir la matrícula, ¡mierda de miopía! ¿Era una mujer la que iba en el asiento del copiloto? No podría afirmarlo pero...
-Déjalo, se han largado y creo que juntos-
-Si es que a veces son gilipollas-
A la mañana siguiente cuando salí a trabajar vi una mancha de sangre en el suelo y cristales rotos donde estaba aparcado el coche. Mucho me temo que las pruebas han confirmado nuestras sospechas...